NUESTRA PROPUESTA

La Educación agustiniana en su inicio invita a vivir desde la interioridad, a descubrir en el corazón la verdad, la realidad, los valores y sobre todo a Dios quien permite una dinámica existencial a plenitud.

Para San Agustín educar es humanizar, encender en cada hombre la posibilidad de hacerse con los otros y lograr comunidad de hermanos; es por eso que la fraternidad se vuelve un objetivo propiciador de una sociedad justa y renovada.

El proyecto Agustiniano fundamenta su quehacer y su aventura en una vida "desde el amor" motivando y gestor de toda obra, clave primera para trascender limitaciones y obstáculos, y primordialmente generador de libertad y generosidad sin condiciones.

Realizarse al estilo agustiniano es buscar continuamente, en la intimidad, a Dios, que invita a la sabiduría del buen vivir, a la fraternidad con todos los hombres, a superar errores y tropiezos, a compartir en amistad y a transitar el propio camino con amor y ciencia.

EDUCAR EN VALORES

Educar es un acto total, integral, existencial.
Educar es una acción intencionada, para potenciar toda la persona, para lograr su máxima perfección y plenitud.

El hombre es un ser inacabado.
De ahí que educar es contribuir a formar la personalidad de acuerdo a un proyecto previo.

Toda la sociedad, el mundo circundante, educa o deseduca.
Todos somos mediadores de este acto de crecimiento constante de la persona.

Se educa conforme a un proyecto.
El carácter de proyecto es ya una forma intencional de formación, lo que sucede es que, para educar, se ha de creer en la persona y en aquello que se le quiere comunicar.

Educar en valores es aprender a tener una visión crítica de la propia vida, analizarla y asumir la responsabilidad del comportamiento: construir un sistema estructurado para tomar decisiones.

La calidad en educación hace referencia desde esta perspectiva, al tipo de personas que buscamos: autónoma, libre, integral, responsable.

SAN AGUSTÍN, UN HOMBRE FASCINANTE

Presentar a San Agustín es tarea a un tiempo excitante y estimulante.

Es innegable que Agustín de Hipona, monje, obispo y doctor de la iglesia, trasciende la historia de la iglesia y la doctrina religiosa.

Descrito con frecuencia como el primer hombre moderno, protagoniza una de las biografías que más impactan de entre todas cuantas se hayan escrito y es, así mismo, uno de los pensadores de más influencia de la civilización occidental. Y, además, es probablemente el autor de mayor clarividencia que jamás haya reflexionado sobre el fenómeno de la experiencia religiosa.

Otros aspectos que explican en buena medida cuán actuales resultan las obras de Agustín, así como su capacidad para cautivar a las mujeres y los hombres del siglo XXI, creyentes o agnósticos, intelectuales o, sencillamente, personas que buscan, nada más.

Y podemos afirmar, no sin razón, que detrás de las mayorías de las ideas de Agustín, el hombre atento puede hallar algún episodio de su existencia de gran hondura humana y vivido con pasión.
A esa humanidad debe el pensamiento agustino su pervivencia y su poder de atracción.

DENTRO DE TI ESTÁ EL SECRETO

Busca dentro de ti la solución a todos los problemas, hasta de aquellos que creas más exteriores y materiales.
Dentro de ti esta siempre el secreto:
dentro de ti están todos los secretos.

Aún para abrirte camino en la selva virgen, aún para levantar un muro, aún para tender un puente, has de buscar antes, en ti está el secreto.

Dentro de ti hay tendidos ya todos los puentes. Están cortadas dentro de ti las malezas y lianas que cierran los caminos.
Todas las arquitecturas están ya levantadas dentro de ti.
Pregunta al arquitecto escondido: él te dará sus fórmulas.

Antes de ir a buscar el hacha de más filo, la piqueta más dura, la pala más resistente, entra en tu interior y pregunta...
Y sabrás lo esencial de todos los problemas y se te enseñará la mejor de todas las fórmulas y se te dará la más sólida de todas las herramientas. Y acertarás constantemente, pues dento de ti llevas la luz misteriosa de todos los secretos.